Un helado de los de toda la vida
No importa si es verano o invierno, si hace frío, llueve o hace un sol abrasador. En Donostia siempre verás una heladería abierta, y te cruzarás con una persona caminando por la Parte Vieja o disfrutando del atardecer en uno de los miradores del paseo de La Concha mientras saborea un helado en tarrina o cucurucho.
No puedes irte de la ciudad sin haber visto el atardecer desde Sagüés, o haber paseado al caer la noche por la Bahía o el Paseo Nuevo sin un helado entre tus manos. Es más, no puedes visitar Donostia y no comer un helado de alguna de sus heladerías.
¿Dónde comer un helado artesanal?
Vídeo: Casa Aramendia
Foto: Casa Arnoldo
CASA ARNOLDO: la más antigua de la ciudad
Si te pierde el Chocolate, la visita a esta casa es obligatoria, porque su helado es magia; frío y cremoso, sabor intenso que perdura durante horas.
Foto: Casa Arnoldo
HELADERÍA OIARTZUN: el paraíso de los sabores únicos
Esta es una heladería con auténtica pasión por lo artesano, en la que se mezclan la tradición pastelera con la heladera, de la que nacen helados de suculentos bollos elaborados en su obrador, como el de Roscón de Reyes. Artesanía, tradición y productos naturales para consolidar la leyenda de la calidad de los helados hechos en San Sebastián.
Foto: Casa Oiartzun
Bolas de felicidad
Mi birramona (bisabuela en euskera) solía contar que antes los helados se vendían en farmacias como medicina. Y si lo piensas bien, tiene su lógica, porque no hay mal que un dulce no cure. No verás a nadie con un helado en la mano que no cierre los ojos y sonría. Y en esos momentos en los que estás más triste, con desanimo, te agobia algo y necesitas desconectar… dime la verdad ¿no piensas en comerte un buen helado? Y es que son bolas de auténtica felicidad.
¿Quieres un helado?
Foto: Casa Oiartzun